5 min de lectura · octubre 19, 2026

Flores de masa con sésamo fritas y bañadas en miel, típicas de Ramadán.

La chebakia es una de las preparaciones más reconocibles de la repostería marroquí durante el Ramadán.

Se trata de pequeñas flores de masa de sésamo, fritas y bañadas en miel, con un aroma marcado por la canela, el azafrán y el aceite de sésamo.

Su mérito está en el contraste: una cubierta crujiente y una miel que se impregna sin volverla blanda si la fritura se ha hecho bien.

Antes de empezar conviene entender que no es un dulce de horno.

Se fríe en aceite abundante, se mantiene en reposo para que absorba la miel y, si se prepara con antelación, conserva bien su textura durante varios días.

Por eso la receta exige más atención a la temperatura del aceite y a la masa que a los tiempos de cocción.

Ingredientes de la chebakia para unas 30 unidades

Esta versión de referencia rinde unas 30 flores medianas. Las cantidades son orientativas y pueden ajustarse ligeramente según la humedad de la harina y la finura del sésamo.

  • 500 g de harina de trigo de repostería
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 huevo grande
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
  • 1 cucharada de aceite de girasol
  • 50 ml de agua de azahar
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de jengibre molido
  • 1/2 cucharadita de anís en polvo
  • Unas hebras de azafrán diluidas en 2 cucharadas de agua tibia
  • 150 g de sésamo blanco tostado
  • Aceite de girasol abundante para freír
  • 300 g de miel líquida
  • Agua de azahar y un chorrito de agua para la miel

Tiempo orientativo: 40 minutos de preparación, 2 horas de reposo para la masa y unos 30 minutos de fritura y baño en miel. El rendimiento es de unas 30 unidades.

Preparar la masa de chebakia con textura elástica

En un bol amplio mezcla la harina con la canela, el jengibre y el anís.

Añade la mantequilla en trozos y frota con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa, sin grumos grandes. Este paso evita que la masa quede compacta cuando se amasa.

Incorpora el huevo, el aceite de sésamo, el aceite de girasol, el agua de azahar y el azafrán disuelto. Amasa durante unos 8 minutos.

La masa debe quedar lisa, flexible y ligeramente pegajosa al inicio, pero que no se pegue a las manos al cabo de un rato.

Si se resquebraja, añade agua de azahar de una en una cucharada.

Cubre la masa con film y deja reposar al menos 1 hora a temperatura ambiente. Ese reposo permite que la harina hidrate bien y que la masa sea fácil de estirar sin encogerse.

Formar las flores de chebakia sin que se deshagan

Divide la masa en porciones de unos 30 g. Estira cada una hasta obtener un rectángulo fino, de unos 2 mm de grosor.

Si la masa se rompe, deja reposar cinco minutos más y continúa. Cubre el resto con un paño húmedo para que no se seque.

Corta tiras de unos 2 cm de ancho sobre la masa estirada.

Haz un corte central longitudinal sin llegar a los extremos, enrolla la tira sobre sí misma formando una especie de rosa y presiona suavemente los extremos para que no se abra durante la fritura. Repite el proceso con todas las porciones.

Pasa cada flor por el sésamo tostado presionando ligeramente para que se adhiera por ambos lados. Colócalas sobre una superficie enharinada o sobre papel de horno.

Freír la chebakia y controlar el aceite

Calienta el aceite de girasol en una cazuela honda hasta unos 170 °C.

Si no tienes termómetro, introduce un trozo pequeño de masa: debe subir a la superficie y dorarse poco a poco, sin burbujear con violencia.

Un aceite demasiado caliente oscurece el exterior y deja el interior crudo.

Fríe las flores en tandas de 4 o 5, sin amontonarlas, durante unos 2 o 3 minutos por lado, hasta que tengan un tono dorado intenso.

Sácalas con una espumadera y escúrrelas sobre papel absorbente. La señal de que están listas es un color uniforme y un sonido seco al presionarlas con cuidado.

Bañar la chebakia en miel con aroma de azahar

Calienta la miel con dos cucharadas de agua y un chorrito de agua de azahar hasta que esté fluida, sin llegar a hervir fuerte.

Sumerge las flores una a una durante unos 30 segundos, dándoles la vuelta para que se impregnen por completo.

Retíralas con cuidado y colócalas en una bandeja. Deja enfriar al menos 30 minutos antes de servir para que la miel se asiente y la superficie quede brillante.

Si la miel cuaja demasiado, caliéntala un poco más antes de volver a usarla.

Conservación y consejos para que la chebakia salga bien

Guarda la chebakia en un recipiente hermético a temperatura ambiente.

Se conserva varios días sin perder su textura si la fritura fue correcta y la miel no estaba en exceso. Evita la nevera, porque la humedad ablanda la cubierta.

Si la masa se encoge al estirarla, deja reposar más tiempo. Si las flores se abren en el aceite, revisa que el enrollado esté bien presionado.

Y si quedan pálidas, el aceite estaba frío: controla la temperatura antes de freír la siguiente tanda.

Si quieres conocer otros dulces de la misma tradición, puedes consultar la guía de postres marroquíes más tradicionales o probar la preparación de sellou paso a paso, que comparte parte de los ingredientes de la chebakia.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer chebakia sin freír?

La técnica tradicional requiere fritura para conseguir la textura crujiente característica. Hornearla cambia bastante el resultado: la cubierta queda más seca y la miel se absorbe de otra forma. Si se hornea, conviene tratarla como una variante distinta y no esperar exactamente el mismo acabado.

¿Por qué mi chebakia queda dura después de un día?

Suele deberse a un exceso de miel o a una fritura demasiado corta, que deja el interior poco cocido. Si la miel se calienta en exceso al bañar las flores, también puede endurecer la superficie al enfriarse. Ajustar la temperatura de la miel y dejar secar bien las flores antes de guardarlas ayuda a mantener la textura.

¿Qué sustituir si no tengo aceite de sésamo tostado?

El aceite de sésamo tostado aporta el aroma característico, así que no conviene sustituirlo por completo. Puedes usar una cantidad menor de aceite de girasol y añadir un poco de sésamo tostado molido a la masa para recuperar parte del sabor. El resultado será más suave, pero seguirá siendo reconocible.

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