Dulces de Ramadán: postres tradicionales del mundo árabe

3 min de lectura · octubre 19, 2026

Tras el ayuno se comparten dulces como qatayef, chebakia, basbousa o baklava.

Durante el Ramadán, el momento del iftar, cuando se rompe el ayuno al atardecer, suele venir acompañado de dátiles, sopas ligeras y, poco después, de dulces que se comparten en familia.

No hay un único postre del mes: cada país, cada región y cada casa tiene sus preferencias, y muchas de esas recetas se repiten año tras año porque forman parte de la memoria de la mesa.

Qué dulces aparecen en la mesa de Ramadán

Entre los más reconocibles están el qatayef, unos panqueques finos rellenos de nueces o de crema y servidos con almíbar de azúcar y agua de azahar.

En Egipto y Siria se encuentran con frecuencia, y su preparación es lenta porque cada pieza se cocina sobre una superficie plana y se cierra a mano.

La chebakia, de origen marroquí, es una masa frita en forma de flor, bañada en miel y espolvoreada con sésamo; se toma acompañada de una sopa o de té.

La basbousa, más sencilla, es un bizcocho de sémola empapado en almíbar que se corta en rombos y suele llevar una almendra en el centro.

La baklava, muy extendida por el Levante y Turquía, combina capas finas de masa filo, frutos secos picados y un jarabe que la deja crujiente por fuera y tierna por dentro.

Cada una responde a una tradición distinta, pero todas comparten el uso de la miel, el azúcar y los frutos secos.

Cómo se preparan y por qué cambian según la región

La diferencia más notable entre recetas no está solo en los ingredientes, sino en la forma de trabajar la masa.

En el Magreb predominan las fritas y las masas trenzadas, mientras que en el Levante se valoran las capas finas y el horneado.

El tipo de harina, la proporción de agua y el tiempo de reposo cambian el resultado: una masa demasiado hidratada se rompe al freír, y una demasiado seca queda densa.

El almíbar también requiere criterio. Se prepara con azúcar, agua y, según el caso, zumo de limón o agua de azahar.

Si se vierte caliente sobre un dulce frío, se absorbe mejor; si el dulce está muy caliente y el almíbar también, el resultado puede quedar empapado.

Por eso muchos cocineros dejan enfriar uno de los dos antes de unirlos.

Cómo elegir un dulce para compartir durante el mes

Si se busca algo para llevar a una reunión de iftar o para ofrecer en casa, conviene pensar en la conservación y el transporte.

Las piezas bañadas en almíbar, como la basbousa o la baklava, aguantan bien uno o dos días en recipiente cerrado y a temperatura ambiente, siempre que el clima no sea muy caluroso.

Las frituras, como la chebakia, son más delicadas: conviene servirlas el mismo día para que conserven la textura.

También es útil considerar a quién se sirve. Muchos dulces llevan frutos secos, y eso importa en mesas con alergias.

Si se prepara una receta propia, anotar los ingredientes y avisar en la mesa evita sorpresas.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden preparar estos dulces con antelación?

Muchos sí. La basbousa y la baklava toleran uno o dos días bien cerrados. Las frituras, como la chebakia, conviene prepararlas cerca del momento de servir porque pierden crujiente con el paso de las horas.

¿Qué diferencia hay entre qatayef y panqueques normales?

El qatayef se cocina por un solo lado sobre una superficie caliente, sin voltearse, lo que forma pequeños poros. Después se dobla con relleno, normalmente de nueces o crema, y se sirve bañado en almíbar o frito según la receta.

¿Son válidos para personas con celiaquía?

Varios dulces tradicionales llevan trigo, como la chebakia o la baklava. Algunas recetas se hacen con sémola o harina de arroz, pero conviene revisar cada ingrediente y la posible contaminación cruzada antes de ofrecerlos.

¿Por qué algunos dulces quedan empapados de almíbar?

Suele deberse a que el almíbar y la pieza estaban a temperaturas muy diferentes o a que se dejó demasiado tiempo en contacto. Reducir el almíbar un poco o dejarlo enfriar antes de verterlo ayuda a conseguir un resultado más equilibrado.

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