Leche asada: receta tradicional de Chile
Flan horneado de leche, huevo y azúcar con la superficie dorada.
La leche asada es un flan horneado de leche, huevo y azúcar que se cocina a baño María hasta quedar firme por dentro y con la superficie dorada.
En Chile es un postre de casa, de sobremesa, que se sirve frío y que se distingue por su textura densa y su sabor limpio a leche y vainilla o cáscara de limón.
Aquí tienes una receta de referencia reproducible, con cantidades, tiempos y señales para saber cuándo está lista.
Ingredientes y rendimiento para leche asada
Esta versión rinde unas 6 porciones en molde o moldes individuales de unos 250 ml. Se trata de una referencia razonable, no de una medida histórica única, así que puedes ajustar el azúcar al gusto.
- 1 litro de leche entera
- 6 huevos medianos a temperatura ambiente
- 180 g de azúcar blanca
- 1 raja de canela o la cáscara de medio limón sin parte blanca
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
- Una pizca de sal fina
- Azúcar adicional para el caramelo, unos 150 g
Tiempos orientativos: 15 minutos de preparación, unos 60 a 70 minutos de horneado, y al menos 4 horas de reposo en refrigeración antes de desmoldar.
Preparar el caramelo en el molde
Pon el azúcar del caramelo en una cacerola de fondo grueso con un chorrito de agua, apenas para humedecerla.
Cocina a fuego medio sin remover, solo girando la cacerola, hasta que tome un color ámbar intenso.
Reparte el caramelo caliente en el fondo del molde y gíralo rápido para cubrir la base. Déjalo enfriar mientras preparas la mezcla.
Infusionar la leche con cáscara y canela
Calienta la leche con la canela y la cáscara de limón a fuego bajo, sin dejar que hierva.
Cuando veas pequeñas burbujas en los bordes, apaga el fuego y deja reposar 15 minutos para que los aromas se integren.
Retira las especias antes de usar la leche. Este paso marca la diferencia en el perfil aromático, así que no lo saltes.
Batir huevos y azúcar sin formar espuma
En un bol, bate los huevos con el azúcar, la sal y la vainilla, solo lo necesario para integrar.
La mezcla debe quedar homogénea y sin espuma; si aparecen muchas burbujas, déjala reposar unos minutos antes de añadir la leche.
Vierte la leche tibia poco a poco, removiendo con suavidad, y cuela el conjunto para retirar restos de huevo o cáscara.
Cocción a baño María y señales de punto
Precalienta el horno a 160 °C con calor arriba y abajo. Vierte la mezcla sobre el caramelo a través de un colador.
Coloca los moldes en una fuente con agua caliente que llegue a mitad de altura.
Hornea entre 60 y 70 minutos. El punto correcto se reconoce porque los bordes están firmes y el centro todavía tiembla al mover el molde.
Si al agitarlo se ve líquido que se mueve como una ola, necesita más tiempo.
Un detalle práctico: si la superficie se dora demasiado antes de cuajar, cubre el molde con papel de aluminio a mitad de cocción. Así el interior termina sin resecarse.
Enfriado, desmoldado y conservación
Retira los moldes del baño y déjalos enfriar a temperatura ambiente. Después cúbrelos y refrigera al menos 4 horas, idealmente toda la noche.
Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por el borde, apoya un plato sobre el molde y dale la vuelta con un movimiento firme. El caramelo debe quedar brillante y líquido sobre el postre.
Se conserva bien tapada en refrigeración hasta 3 días. No la congeles, porque la textura se vuelve granulosa al descongelar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi leche asada quedó con burbujas o agujeros?
Suele deberse a batir demasiado la mezcla o a hornear a temperatura alta. Bate solo para integrar y cocina a 160 °C con agua caliente alrededor del molde. Si la mezcla reposa unos minutos antes de verterla, las burbujas suben y se eliminan.
¿Puedo hacer la leche asada sin horno?
Puedes cocinarla al vapor en una olla con tapa, con el molde sobre una rejilla y agua hasta media altura. El tiempo cambia y conviene revisar el centro con frecuencia. El resultado es más irregular que en horno, así que la superficie no suele dorarse igual.
¿Cómo evito que el caramelo se queme?
Cocina el azúcar a fuego medio sin remover y retira la cacerola en cuanto tome color ámbar. Si huele a quemado o se pone oscuro, es mejor empezar de nuevo. Un caramelo oscuro amarga el postre.

