4 min de lectura · octubre 19, 2026

Los canelés de Burdeos son pequeños pasteles de origen bordelés con una corteza oscura, casi acaramelada, y un interior tierno, denso y ligeramente gomoso.

Su sabor depende de la vainilla, el ron y, sobre todo, de un tiempo de reposo que muchas recetas caseras omiten.

Esta receta de referencia está pensada para moldes de cobre o silicona de canelé y se puede reproducir sin consultar otras páginas.

Ingredientes para unos 12 canelés (moldes de 7 cm)

  • 500 ml de leche entera
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 60 g de mantequilla sin sal, más un poco para engrasar los moldes
  • 250 g de azúcar blanco
  • 125 g de harina de trigo
  • 2 yemas y 1 huevo entero
  • 2 cucharadas de ron oscuro
  • Una pizca de sal fina

Rendimiento: unos 12 canelés. Tiempo de preparación activa: 20 minutos. Reposo de la masa: al menos 12 horas en nevera.

Cocción: 1 hora y 15 minutos a 230 °C y después 180 °C, según el horno.

Preparar la base de leche y vainilla

Calienta la leche con la vaina de vainilla abierta y sus semillas, o con el extracto si lo usas, hasta que aparezcan los primeros bordes de burbuja.

Añade la mantequilla y deja que se derrita sin llegar a hervir. Retira del fuego, tapa y deja infusionar unos 15 minutos para que el aroma se integre bien en la base.

Si usas vaina, retírala antes de continuar. La leche debe estar tibia, no caliente, cuando la incorpores al resto de ingredientes, porque una temperatura excesiva puede cortar los huevos.

Mezclar los huevos, el azúcar y la harina

En un bol, bate el azúcar con las yemas, el huevo entero y la pizca de sal hasta obtener una mezcla homogénea y algo espesa.

Tamiza la harina sobre ella y mezcla con una varilla sin batir en exceso: el objetivo es evitar grumos, no aportar aire.

Vierte poco a poco la leche tibia con mantequilla, removiendo de forma continua. Cuando esté todo incorporado, añade el ron.

La masa debe quedar fluida, parecida a una crema ligera, y sin burbujas grandes en la superficie.

Reposo: el paso que define la textura

Cubre el bol con film y guárdalo en la nevera al menos 12 horas.

Durante ese tiempo la harina se hidrata por completo y la masa adquiere la consistencia que dará el interior tierno característico. Si la sacas antes, los canelés tenderán a quedar más secos o más pastosos.

Antes de rellenar los moldes, remueve suavemente la masa. Si notas capas de líquido separadas, mézclalas de nuevo sin volver a batir.

Engrasar los moldes y llenarlos

Unta cada molde de canelé con mantequilla derretida, asegurándote de cubrir bien el interior, y colócalos boca arriba en una bandeja.

Llénalos casi hasta el borde, dejando unos 5 mm libres, porque la masa crece algo durante la cocción.

Cocción en dos temperaturas

Precalienta el horno a 230 °C con calor arriba y abajo. Introduce la bandeja y hornea unos 15 minutos para que la corteza empiece a formarse.

Baja después a 180 °C y continúa unos 45 a 60 minutos más, hasta que la superficie esté muy oscura, casi caramelizada.

La señal de que están listos es una corteza de color caoba intenso y un interior que, al pincharlo con un palillo, sale limpio o casi seco.

Si la corteza se queda pálida, prolonga la cocción unos minutos; si se quema antes de que el centro cuaje, baja la temperatura.

Desmoldar y conservar

Deja templar los canelés unos 10 minutos antes de desmoldarlos, para que no se rompa la corteza. Sácalos con cuidado y colócalos sobre una rejilla hasta que estén a temperatura ambiente.

Se conservan en un recipiente hermético uno o dos días, y su textura mejora en las primeras 24 horas tras la cocción.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar un molde de silicona en lugar de cobre?

Sí, los moldes de silicona específicos para canelé funcionan bien. La corteza suele quedar algo menos crujiente que en el cobre, por lo que conviene alargar ligeramente el tiempo final de cocción y vigilar el color para comprobar el punto.

¿Qué hago si la masa se separa al reposar?

Es normal que la leche y la harina se separen en capas. Basta con remover suavemente con una varilla antes de llenar los moldes. No es necesario volver a batir, porque eso puede introducir aire y alterar la textura del interior.

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