Receta de torrijas paso a paso
Pan empapado en leche o vino, rebozado en huevo y frito, típico de Semana Santa.
¿Por qué las torrijas quedan a veces empapadas por dentro y aceitosas por fuera, mientras que en otras casas salen doradas, firmes y con el interior tierno?
La diferencia casi siempre está en el tipo de pan, en el tiempo de remojo y en la temperatura del aceite.
Esta receta de referencia está pensada para obtener torrijas con una costra fina y crujiente, y un centro húmedo pero estable, sin que se deshagan al freírlas.
Ingredientes para torrijas de referencia
Esta versión rinde unas 8 a 10 torrijas, suficientes para una merienda familiar o para un postre de Semana Santa.
El pan debe ser de pueblo o de hogaza de un día o dos; si está muy tierno, se deshace al mojarlo.
- 1 barra de pan de pueblo del día anterior (unos 350 g), cortada en rebanadas de unos 2 cm
- 500 ml de leche entera
- 1 rama de canela y la piel de medio limón sin parte blanca
- 100 g de azúcar, más 3 cucharadas para rebozar al final
- 2 huevos grandes
- 1 cucharadita de canela en polvo
- Aceite de girasol o de oliva suave para freír, en cantidad suficiente
Cómo preparar la leche aromatizada y el pan
Calienta la leche con la rama de canela, la piel de limón y 100 g de azúcar a fuego suave durante unos 5 minutos.
No debe hervir con fuerza; basta con que se disuelva el azúcar y se perfume. Retira del fuego y deja infusionar al menos 10 minutos, después cuela para eliminar los sólidos.
Coloca las rebanadas en una fuente plana y vierte la leche templada por encima, dándoles la vuelta para que absorban por igual. Deja reposar entre 3 y 5 minutos según el grosor.
El punto correcto es que estén empapadas pero aún firmes al tacto; si se rompen al levantarlas, el pan es demasiado blando o llevaban demasiado tiempo en el líquido.
Cómo rebozar las torrijas sin que se deshagan
Bate los huevos en un plato hondo con un poco de sal. Pasa cada rebanada escurrida por el huevo, cubriendo bien ambas caras, pero sin dejarla nadar.
Si el pan está muy húmedo, sujétalo unos segundos sobre el plato para que suelte el exceso antes de freírlo.
Freír a la temperatura adecuada
Calienta el aceite en una sartén honda a unos 170 °C, una temperatura en la que al introducir una punta de pan aparecen burbujas finas y constantes sin humo.
Si el aceite está demasiado frío, la torrija absorbe grasa; si está muy caliente, la superficie se quema antes de que el interior se caliente.
Fríe de 2 a 3 minutos por cara, sin amontonarlas, hasta que estén doradas de forma uniforme. Escúrrelas sobre papel absorbente.
Mientras aún están calientes, mezcla las 3 cucharadas de azúcar con la canela en polvo y pásalas por la mezcla para que quede adherida.
Cómo saber si las torrijas están bien hechas
Una torrija bien resuelta tiene una corteza dorada sin manchas oscuras, se corta con poca presión y el centro conserva humedad sin rezumar líquido.
Si al partirla sale una masa cruda o viscosa, el pan estaba demasiado mojado o la fritura fue corta. En ese caso, puedes terminarla unos minutos en el horno a 150 °C.
Sirve las torrijas templadas o a temperatura ambiente. Se conservan bien en recipiente cerrado uno o dos días, aunque su textura es mejor el mismo día de la fritura.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden hacer torrijas con pan de molde?
Sí, pero el resultado es más blando y tiende a deshacerse al freír. Conviene usar rebanadas más gruesas, reducir el tiempo de remojo a unos segundos por cara y freírlas a fuego medio para que la costra se forme antes de que el interior se rompa.
¿Por qué mis torrijas absorben demasiado aceite?
Normalmente el aceite no está lo bastante caliente o la sartén está llena. Al bajar la temperatura, la superficie tarda más en sellarse y la grasa penetra. Calienta el aceite antes de empezar, fríe en tandas pequeñas y escurre bien sobre papel absorbente.
¿Se pueden congelar las torrijas?
Se pueden congelar ya fritas y rebozadas, separadas con papel de horno. Para recuperarlas, caliéntalas en horno a 180 °C durante unos minutos hasta que la superficie vuelva a estar crujiente. No se recomienda congelarlas en leche, porque pierden textura al descongelarse.

