Receta de alegrías de amaranto paso a paso
Dulce de amaranto inflado unido con miel o piloncillo, de raíz prehispánica.
Las alegrías de amaranto se confunden a menudo con las alegrías de semilla de calabaza o con los turrones de cacahuate, pero su base es distinta.
El amaranto inflado se une con miel o piloncillo y se moldea mientras la mezcla está caliente.
Esa diferencia de ingrediente cambia la textura, el sabor y también la forma de trabajarlas, así que conviene entender el proceso antes de empezar.
Ingredientes y rendimiento de las alegrías de amaranto
Para una versión de referencia que rinde unas 12 piezas medianas necesitas 150 g de amaranto inflado, 200 g de piloncillo raspado o miel, 50 ml de agua y una pizca de sal.
Si prefieres un sabor más suave, puedes sustituir la mitad del piloncillo por miel de abeja clara.
- 150 g de amaranto inflado (reventado en comal o sartén seca)
- 200 g de piloncillo raspado o miel de abeja clara
- 50 ml de agua
- 1 pizca de sal fina
- Aceite neutro para engrasar las manos y el molde
El tiempo total ronda los 25 minutos, de los cuales unos 10 corresponden a la cocción del almíbar y el resto al moldeado.
Ten el amaranto inflado y el resto de los ingredientes listos antes de encender el fuego, porque la mezcla se endurece rápido.
Preparación del almíbar de piloncillo y la unión con el amaranto
Disuelve el piloncillo en el agua a fuego medio y deja que hierva suavemente. Cuando se formen burbujas grandes y el líquido se vea espeso, retira la olla.
Una prueba práctica es dejar caer unas gotas en agua fría: si se endurecen y forman una bolita firme, el punto es correcto.
Incorpora el amaranto inflado y mezcla con una cuchara de madera de forma rápida para que cada grano quede cubierto de almíbar.
Añade la pizca de sal al final. Si la mezcla se seca demasiado antes de moldear, un chorrito de agua caliente la vuelve manejable de nuevo.
Cómo moldear las alegrías de amaranto sin que se desmoronen
Engrasa ligeramente un molde rectangular o una superficie de silicón con aceite neutro.
Vierte la mezcla, presiónala con una espátula engrasada hasta que tenga unos 1,5 cm de grosor y deja enfriar unos 10 minutos. Después corta en rectángulos con un cuchillo aceitado.
Si prefieres bolitas, forma pequeñas esferas con las manos engrasadas mientras la mezcla aún esté tibia.
Trabaja rápido: cuando se enfría, cuesta más darle forma y puede quebrarse. Guarda las piezas en un recipiente hermético a temperatura ambiente, separadas con papel encerado.
Señales del punto correcto y errores frecuentes en las alegrías de amaranto
Una alegría bien hecha se corta limpia, tiene brillo uniforme y muerde firme pero no duro.
Si queda pegajosa al tacto, el almíbar no llegó a su punto y conviene calentar la mezcla un poco más antes de moldear la siguiente tanda. Si queda demasiado dura, probablemente se pasó de cocción.
El error más común es mover el almíbar cuando ya está en el punto de hebra, porque se cristaliza y pierde la unión.
Otro fallo habitual es usar amaranto que no está bien inflado, lo que da piezas arenosas. Revisa que cada grano esté esponjoso antes de empezar.

